El proyecto de la piscina de la margen derecha de Badajoz continúa acumulando retrasos y sigue sin una fecha clara de finalización, tras años de paralizaciones, cambios de planteamiento y dificultades administrativas. Lo que en su día se presentó como una infraestructura clave para la ciudad es hoy uno de los ejemplos más visibles de obra enquistada.
La instalación, pensada inicialmente como una piscina para dar servicio a una de las zonas más pobladas de Badajoz, quedó paralizada después de que la empresa adjudicataria abandonara las obras. Desde entonces, las administraciones han tenido que rehacer el proyecto prácticamente desde cero, lo que ha provocado un importante retraso en su desarrollo.
En su reformulación más reciente, la actuación se ha ampliado y ya no se limita a una piscina convencional. El nuevo diseño contempla un complejo deportivo más ambicioso, con una piscina cubierta de carácter olímpico y una zona exterior para uso en temporada estival.
La inversión prevista ronda los 12 millones de euros, con financiación compartida entre el Ayuntamiento de Badajoz y la Junta de Extremadura. En los últimos meses, ambas administraciones han anunciado nuevos compromisos económicos con el objetivo de desbloquear definitivamente el proyecto.
Sin embargo, los plazos siguen siendo inciertos. Las previsiones más optimistas sitúan la apertura en 2027, aunque ya se admite que podría retrasarse incluso hasta 2028 si surgen nuevos contratiempos.
La situación ha generado críticas desde distintos ámbitos, tanto políticos como vecinales, al tratarse de una infraestructura demandada desde hace años en la margen derecha del Guadiana. La sucesión de anuncios sin ejecución ha contribuido a aumentar el escepticismo sobre su puesta en marcha.
Mientras tanto, el solar continúa sin actividad visible y el proyecto sigue pendiente de completar los trámites necesarios para su licitación y ejecución definitiva. La piscina de la margen derecha permanece así como una promesa aún por cumplir en la planificación deportiva de la ciudad.