mayo 26, 2026

En el verano de 1980, Badajoz vivió uno de los episodios ufológicos más comentados de su historia reciente. Los supuestos avistamientos de objetos volantes no identificados llegaron incluso a ocupar la portada del diario HOY y convirtieron durante semanas el cielo pacense en centro de conversación y misterio.

Uno de los periodistas que más información recopiló sobre aquellos sucesos fue el recordado José María Pagador, gran conocedor de los fenómenos inexplicables en Extremadura y conservador durante años de documentación, testimonios y fotografías relacionadas con casos OVNI ocurridos en la región.

Según las crónicas y recopilaciones atribuidas a Pagador, los avistamientos se produjeron entre la noche del 15 y la madrugada del 16 de julio de 1980. Lo llamativo del caso es que no se trató de un único fenómeno aislado, sino de dos objetos distintos observados desde diferentes puntos de la ciudad separados por varios kilómetros.

Los testimonios describían formas y comportamientos diferentes. Uno de los objetos fue definido como una gran masa luminosa suspendida sobre el horizonte en dirección a Portugal y visible desde la zona del Polígono de La Paz. Algunos vecinos aseguraban que aquella luz tenía un tamaño aparente superior al de una estrella e incluso comparable al de la Luna.

Entre los testigos más citados aparecía Armando Álvarez, trabajador de Telefónica, quien logró realizar varias fotografías del fenómeno. Aquellas imágenes, publicadas posteriormente en prensa, mostraban según los observadores un objeto que parecía modificar su forma entre esférica, ovalada e incluso rectangular dependiendo del momento.

La repercusión mediática fue enorme para la época. El caso alcanzó tal notoriedad que el diario HOY de Extremadura dedicó su portada al fenómeno bajo el ya histórico titular “Ovnis sobre Badajoz”, convirtiéndose en uno de los episodios más recordados de la ufología extremeña.

Aquel mismo año surgiría además otro relato muy conocido popularmente en la ciudad: el llamado “ovni a la salida del Cine Conquistadores”. Según los testimonios recopilados posteriormente, varias personas que abandonaban una sesión nocturna durante las Navidades de 1980 aseguraron haber observado una extraña luz suspendida en el cielo de Badajoz realizando movimientos poco habituales.

Con el paso del tiempo, ambos sucesos terminaron formando parte del imaginario popular pacense y consolidaron a Badajoz como uno de los puntos de Extremadura donde más historias relacionadas con luces extrañas y fenómenos no identificados se recuerdan todavía hoy.

Más de cuatro décadas después, aquellos recortes, fotografías y testimonios recopilados por José María Pagador continúan siendo una referencia imprescindible para los aficionados al misterio y para quienes aún recuerdan las noches en las que los supuestos ovnis dominaron las conversaciones en la ciudad.

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