El CF Jaraíz golpeó primero en la semifinal del playoff de ascenso tras imponerse por la mínima al CD Badajoz en un partido tenso, espeso por momentos y marcado por la intensidad competitiva propia de una eliminatoria de este calibre. El conjunto local encontró premio a su mayor empuje en la segunda mitad y deja tocado a un Badajoz al que volvió a vérsele acomplejado y falto de personalidad en los momentos decisivos.
La primera parte transcurrió bajo un equilibrio casi absoluto. Ambos equipos jugaron con muchas precauciones, conscientes de la importancia de no cometer errores. El Jaraíz pareció algo más entregado y agresivo en los duelos, aunque el choque apenas dejó ocasiones claras. La polémica apareció con una posible mano dentro del área del Badajoz que el colegiado no señaló y con un gol anulado al conjunto local por una incorrecta colocación de la barrera.
El descanso se alargó más de lo previsto por un problema con uno de los aspersores del terreno de juego, circunstancia anecdótica que terminó anticipando una reanudación distinta. El Jaraíz salió mucho más enchufado tras el paso por vestuarios y comenzó a empujar con decisión ante un Badajoz excesivamente dormido.
Aunque el conjunto pacense intentó estirarse en los primeros minutos de la segunda mitad, la sensación de apatía fue evidente. El equipo blanquinegro no conseguía enlazar ataques ni generar peligro real, mientras el Jaraíz iba creciendo con el paso de los minutos alentado por su afición.
El aviso más serio llegó en el minuto 56, cuando un disparo a bocajarro del conjunto local obligó a Tienza a realizar un auténtico paradón. Apenas un minuto después llegó el gol que se veía venir. El Jaraíz encontró el premio a su insistencia y desató la locura en la grada ante un Badajoz incapaz de reaccionar.
El tanto reforzó todavía más al equipo local, que ganó confianza y manejó mejor el contexto emocional del partido. El Badajoz, mientras tanto, volvió a recordar a ese equipo inseguro y atenazado que apareció en algunas fases de la temporada. Los pacenses tardaron mucho en mover el banquillo pese a mantener hasta cuatro jugadores calentando durante buena parte de la segunda mitad.
La entrada de refresco dio algo más de presencia ofensiva al Badajoz en el tramo final. Hubo una internada peligrosa por banda derecha que terminó con un remate fuera y varias acciones a balón parado que sembraron cierta inquietud. En el minuto 75, una falta favorable al conjunto visitante acabó con amarilla para un jugador local por agarrón, aunque el lanzamiento no tuvo consecuencias.
Con el paso de los minutos el Jaraíz empezó a sufrir. El desgaste físico comenzó a pasar factura y el partido se fue enmarañando entre interrupciones, agarrones y faltas tácticas. Cabeza, autor del gol, abandonó el terreno de juego en el tercer cambio local entre aplausos, mientras el Badajoz trataba de encontrar una última ocasión desesperada.
En los últimos instantes apareció otra acción importante cuando Bermu no aprovechó una clara ocasión lo que propició una transición peligrosa del conjunto pacense y un jugador del Jaraíz vio la amarilla tras derribar al futbolista blanquinegro para cortar la jugada.
El encuentro terminó (1-0) tras seis minutos de añadido y con una tangana en los últimos segundos que trasladó la tensión también a la grada. Los incidentes entre aficionados obligaron a intervenir a la Guardia Civil y provocaron incluso un retraso en el cierre definitivo del encuentro mientras se intentaba recuperar la calma en el ambiente.
El triunfo deja al Jaraíz con ventaja en la eliminatoria y complica seriamente la vida a un Badajoz que necesitará mucho más fútbol, personalidad e intensidad en la vuelta si quiere seguir aspirando al ascenso.