Badajoz ya tiene nueva reina gastronómica. En la undécima edición de la Ruta de la Tapa Sin Gluten, una propuesta tan sorprendente como deliciosa ha logrado imponerse al resto: un bocadillo de calamares reinterpretado que juega con contrastes de dulce y salado, coronado con un alioli especial.
El reconocimiento ha sido para el Casino de Badajoz, que ha destacado entre los nueve establecimientos participantes en un evento que, durante tres días de abril, convirtió la ciudad en un auténtico escaparate culinario apto para personas celíacas. Por solo cuatro euros, vecinos y visitantes recorrieron bares y restaurantes en busca de las mejores creaciones sin gluten.
La tapa ganadora no dejó indiferente a nadie. Se trata de un pan sin gluten con semillas, relleno de calamares crujientes elaborados con harina especial, acompañado de un alioli sin lactosa y rematado con un sutil toque de miel flameada. Una mezcla atrevida que, según el equipo del restaurante, busca “ese equilibrio perfecto entre lo dulce y lo salado”.
Más allá del premio, el reconocimiento supone un impulso importante para el Casino de Badajoz, un espacio que todavía resulta desconocido para parte de la población. Desde el establecimiento aseguran que este tipo de iniciativas ayudan a romper prejuicios y atraer a nuevos clientes que, hasta ahora, no se habían planteado visitarlo.
La idea de la tapa surgió meses atrás, durante los carnavales. El éxito de los calamares en esas fechas fue tal que el equipo decidió dar un paso más y adaptar el concepto para la ruta gastronómica. El objetivo era claro: ofrecer una versión inclusiva de un clásico muy querido, para que cualquier persona pudiera disfrutarlo sin restricciones.
El podio lo completaron otras dos propuestas destacadas. El segundo puesto fue para Taquería del Sur, mientras que el tercer lugar lo ocupó Carmen Gastrobar con una mini hamburguesa rellena de queso que conquistó a los asistentes.
Una edición más, la Ruta de la Tapa Sin Gluten demuestra que la creatividad en la cocina no entiende de límites y que la gastronomía inclusiva sigue ganando terreno en Badajoz.